No debería de ser yo la culpable y causante de tus errores. Cada palabra, hecho o acción son los desencadenantes a tus mentiras. Podría decirte que te amo cada vez que te veo, pero como cuento de hadas, en este caso, la magia, dura hasta las seis. No podría sonreír si no estás. No podría avanzar si no te veo. Creo que podría tener más masoquismo del que tengo en estos casos. No debería ni de pensar que cuando te escapas de mis brazos, corres a otros.
No quiero más errores, pero tampoco quiero dejarte ir. Karma? Sí, podría ser.
No necesito de un mensaje tuyo, ni de una llamada, para pensar en vos en todo el día.
Debería de haber pensado siempre en segundas partes, y no en la primera. Tanto tiempo de aferro se lo llevo la nada. Por eso, elijo que caigas conmigo, y no caer sola.
No tengo nada que perder si no te tengo a vos.
Seríamos demasiado mitómanos en decir que nada paso.
Ocho veces al mes, contra muchas más.

¿No te dije? "no tengo nada que perder".

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